Transferencia de tecnología en la NASA

Fuente: Revista OMPI

El programa de transferencia de tecnología de la NASA, ampliamente consolidado, está expandiéndose para apoyar a las empresas emergentes y a un mayor número de empresarios, lo que está permitiendo que asistamos a una transformación de productos, desde bicicletas hasta dispositivos médicos, gracias a las invenciones de la era espacial.

Este año, una empresa emergente estadounidense denominada The SMART Tire Company lanzará un tipo de neumático completamente nuevo para bicicletas de montaña. Fabricado a base de una aleación de níquel y titanio, el neumático METL funciona sin aire y es superelástico: durará mucho más que los neumáticos de caucho convencionales, no se pinchará nunca y generará muchos menos desechos.

Ahora bien, la tecnología que está detrás del neumático METL no procede de un fabricante de neumáticos ni de automóviles, sino que se desarrolló en el Centro de Investigación Glenn de la NASA, en Cleveland (Estados Unidos). La idea de un neumático sin aire se remonta al róver lunar de la década de 1960. En desarrollo desde entonces, también se utilizará en el Fetch Rover que volará a Marte en 2026.

La NASA sabía que los vehículos terrestres también podrían utilizar la tecnología radial de aleación con memoria de forma (SMART, por sus siglas en inglés), y la puso a disposición para la concesión de licencias. En 2020, los fundadores de The SMART Tire Company, Brian Yennie y Earl Cole, entraron en el programa Startup Studio de la NASA y obtuvieron una licencia de una patente de la Agencia para fabricar neumáticos de bicicleta. “Se trata de una evolución sensacional de la tecnología”, dice Daniel Lockney, ejecutivo del programa de transferencia de tecnología en la sede de la NASA en Washington, DC. “La empresa se ha trasladado ahora a Akron (Ohio) y tienen previsto seguir expandiéndose”.

Divulgar avances científicos y tecnológicos en beneficio público

La transferencia de tecnología ha sido un aspecto central de la misión de la NASA desde su creación. Como señala Darryl Mitchell, Jefe de la Oficina de Transferencia de Tecnología del Centro Espacial Goddard: “La Ley nacional de aeronáutica y el espacio de 1958 obliga a divulgar todos los avances científicos y tecnológicos en beneficio público”. Actualmente, la NASA dispone de un amplio programa de transferencia de tecnología en sus 10 centros de campo, explica Mitchell: “El programa fomenta la promoción de la Agencia, genera puestos de trabajo y crea una vía de futuro para determinadas tecnologías”.

Con unos 11.000 científicos e ingenieros, la NASA es uno de los motores de la innovación más productivos del mundo. Mediante su programa de transferencia de tecnología se extraen unas 1.600 nuevas tecnologías al año con diversas aplicaciones. En Goddard, por ejemplo, según el Sr. Mitchell, una gran parte de la investigación se centra en sensores y detectores, que posteriormente pueden transferirse al diagnóstico médico.

Cartera de 1.500 patentes activas

La NASA es la única agencia federal de los Estados Unidos que ofrece detalles de toda su cartera de propiedad intelectual en un portal web donde se pueden hacer búsquedas: hay unas 1.500 patentes activas, de las cuales unas 1.100 están disponibles para la concesión de licencias (el resto se conceden en su mayoría en condiciones de exclusividad). En el ejercicio fiscal 2021, firmó más de 200 acuerdos de concesión de licencias de patentes, la mayor cifra de su historia.

Lockney asumió la dirección del programa en 2011. Una de sus iniciativas fue simplificar y unificar las políticas y procesos de transferencia de tecnología de los 10 centros de campo. Para lograr esto, la NASA desarrolló la herramienta NASA Technology Transfer System, que consiste en un proceso de varios pasos que deben seguir las invenciones, y que comprende dos exámenes independientes: una entrevista en profundidad con el inventor y una evaluación, que puede incluir un estudio de alcance en la industria sobre las posibles aplicaciones. Solamente cuando se completa el proceso satisfactoriamente puede presentarse una solicitud de patente.

La consecuencia es que la NASA solicita un número relativamente pequeño de patentes (unas 80 al año) teniendo en cuenta la magnitud de su actividad innovadora. “Solo solicitamos patentes con fines de comercialización, no con fines preventivos ni de prestigio”, dice el Sr. Lockney. “Y si no hay un licenciatario, prescindimos de ella”.

Tecnologías procedentes de la NASA

Cámaras de teléfono: Las cámaras digitales de todos los teléfonos inteligentes proceden fundamentalmente del desarrollo de un sensor ideado por el científico de la NASA Eugene Lally en 1965, que convierte los fotones en electrones que, a su vez, pueden transformarse en imágenes. La tecnología se utilizó originalmente en satélites y posteriormente se concedieron licencias a Nokia y otros fabricantes de teléfonos.

Gafas de sol: Los cristales que filtran la luz ultravioleta se desarrollaron para proteger a los trabajadores de la NASA ante destellos, haces láser y chispazos de soldadura en el espacio y en la Tierra.

Respiradores: Cuando estalló la pandemia de COVID-19, los ingenieros de la NASA del Laboratorio de Propulsión a Chorro desarrollaron la tecnología de intervención de ventilación accesible localmente (VITAL, por sus siglas en inglés). El prototipo estuvo listo en tan solo 37 días. La NASA ha concedido licencias gratuitas a más de 36 empresas, incluidas algunas del Brasil y la India.

Concesión de licencias para empresas emergentes

Una de las iniciativas recientes que más éxito ha tenido gracias a la unificación de los procesos en todos los centros ha sido la de las licencias para empresas emergentes de la NASA. Las licencias para empresas emergentes son uno de los tres tipos de licencia (los otros son las licencias comerciales normales y las licencias de evaluación) que pueden solicitarse en el sitio web de la NASA.

Las licencias estándar para empresas emergentes están disponibles de forma no exclusiva para las empresas creadas con el fin de comercializar la tecnología de la NASA. No hay pagos por adelantado ni tasas mínimas durante los tres primeros años. Una vez que la empresa empieza a vender un producto, se aplica una regalía tipo del 4,2%.

En los últimos cinco años, el programa de licencias para empresas emergentes ha concedido licencias de patentes a más de 100 empresas emergentes a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Pero sus ventajas no acaban ahí, dice el Sr. Mitchell: “Incluso si una empresa no cumple los requisitos para obtener una licencia para empresas emergentes, podemos llegar a un acuerdo con ella. El objetivo general es agilizar el proceso de concesión de licencias y facilitarlo a las pequeñas empresas”.

El programa simplifica el proceso de transferencia de tecnología, lo que significa que las empresas no se quedan atoradas en las negociaciones y se benefician de unas condiciones que se adaptan a sus circunstancias. En Goddard, en el ejercicio fiscal 2021 se concedieron 21 nuevas licencias, y 6 de ellas fueron licencias para empresas emergentes. “No se trata solo de acceder a la tecnología patentada, sino de ayudar a los empresarios a adquirir las habilidades necesarias para salir adelante”, dice el Sr. Mitchell.

Algunas empresas emergentes en EE.UU.

Beyond Limits Corporation, con sede en Thousand Oaks (California), que ha adquirido la licencia de un programa de inteligencia artificial y un software de comprensión del lenguaje del Laboratorio de Propulsión a Chorro para focalizar la publicidad en línea. TellusLabs, con sede en Boston (Massachusetts), que ha desarrollado un modelo de predicción de cosechas que combina datos de imágenes de la Tierra procedentes de satélites construidos en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard con datos históricos, modelos meteorológicos y otra información.

Amorphology Inc, con sede en Pasadena (California), que fue fundada por un pionero de los metales vítreos y la impresión 3D en metal del Laboratorio de Propulsión a Chorro. Tiene licencias exclusivas de propiedad intelectual de la NASA y de Caltech relacionadas con nuevas aleaciones metálicas (también conocidas como metales amorfos) y produce engranajes robustos y otras piezas metálicas.

Las licencias para empresas emergentes forman parte de un conjunto de actividades que está llevando a cabo la NASA para acercarse a los empresarios. Entre ellas se encuentra la iniciativa NASA Startup Studio, que organizó FedTech (una organización que pone en contacto a los empresarios con las tecnologías de los laboratorios federales) el verano pasado y que dio lugar a la creación de la empresa The SMART Tire Company, y los Commercialization Training Camps, en los que deportistas profesionales participan en sesiones de motivación con empresarios. La NASA también colabora estrechamente con universidades y escuelas de administración de empresas, por ejemplo, proporcionando tecnología representativa para que los estudiantes la utilicen como estudios de casos para crear empresas.